Globo Taller

Herramientas básicas para decorar eventos con globos sin ser profesional

Herramientas básicas para decorar eventos con globos sin ser profesional

Eran casi las once de la noche en una de esas jornadas de calor pegajoso que solo tenemos aquí en Guadalajara, y yo estaba sentada en el piso de la sala rodeada de una montaña de unos 200 globos blancos y dorados para un bautizo. Tenía los dedos ya rojos, casi con ampollas de tanto usar la bombita manual de plástico, y sentía que el tiempo se me escapaba entre las manos. En ese momento, mientras intentaba que un arco no quedara como un gusano chueco, entendí que las ganas de chambear no bastan si no tienes al menos un par de cosas básicas que te faciliten la vida.

No soy planeadora de eventos, ni tengo un título pegado en la pared que diga que soy experta en diseño. Soy una mamá de dos peques que empezó haciendo los adornos para los cumpleaños de sus hijos y terminó, casi por accidente, decorando las fiestas de los vecinos. He aprendido a punta de ver videos, de regarla mucho y de entender que, en las fiestas que armamos en México, lo que importa es que se vea bien, aguante el relajo y no te deje la cartera vacía antes de empezar.

El error de querer comprar el kit profesional antes de saber hacer un nudo

Cuando empecé a tomar mis primeros pedidos pagados, allá por las posadas de diciembre, estuve a nada de gastarme los ahorros en un kit de herramientas carísimo que vi en internet. Pensaba que si tenía las pinzas especiales y la estructura de metal de tres metros, mis decoraciones se verían como las de las revistas. Pero una amiga que ya lleva tiempo en esto me dio el mejor consejo: no te satures de triques profesionales al principio porque eso suele arruinar los resultados. Si no dominas la destreza manual de inflar y anudar a mano, ninguna máquina va a ocultar que todavía no le agarras el modo a la tensión del látex.

Durante esas primeras semanas, me obligué a trabajar con lo mínimo. Aprendí a sentir la textura del globo, a reconocer cuando está a punto de tronar y a que mis dedos se acostumbraran al roce constante. Es una sensación bien particular; se te queda ese olor a talco seco y látex que se queda impregnado en las manos después de anudar cien globos seguidos, algo que ninguna escuela te enseña pero que es parte del oficio de andar en esto de las fiestas.

Primer plano de manos anudando un globo de látex rosa

La herramienta que me salvó la espalda: El inflador eléctrico

Después de esa noche del bautizo donde casi pierdo la movilidad de los dedos, decidí que era hora de invertir en algo serio pero sencillo. Así fue como llegó a mi casa el inflador eléctrico tipo Festiglobos-master. Fue un cambio total. Recuerdo que lo estrené a mediados de la primavera para una fiesta infantil y lo que antes me tomaba tres horas de sudar la gota gorda, lo terminé en menos de cuarenta minutos.

Lo que me gusta de estos aparatos es que son potentes pero no te queman la instalación de la casa. El mío tiene un motor de 600W, que es lo ideal para trabajar rápido sin que el aparato se caliente de más a la mitad de la chamba. Además, como aquí en Guadalajara la corriente es la estándar de 110-120V a 60Hz, lo conecto en cualquier enchufe de la sala o del salón de fiestas y jala perfecto. Tiene dos boquillas, así que a veces pongo a mi esposo a ayudarme y avanzamos al doble de rápido, haciendo las famosas dupletas que son la base de todo.

¿Por qué no usar helio para todo?

Mucha gente piensa que para que una fiesta se vea "pro" necesita helio a fuerzas. Pero les voy a ser sincera: el helio está carísimo y es un relajo andar cargando tanques. Yo arruiné varios tanques pequeños al principio por no saber cerrar bien la válvula. Ahora, prefiero usar aire normal y aprender técnicas de montado. El helio es un gas noble e inerte, lo cual es seguro porque no es inflamable, pero para eventos caseros, un buen arco orgánico bien inflado con aire dura mucho más y se ve igual de bonito.

Inflador eléctrico de globos sobre un piso de madera con globos sin inflar

El secreto de la simetría: El calibrador de cartón

Si algo hace que una decoración se vea hecha por un aficionado es que los globos tengan diferentes tamaños cuando deberían ser iguales. Hace un par de fines de semana, ayudando en una graduación, vi a una chava que estaba sufriendo porque su columna se veía toda dispareja. El truco no es tener un ojo biónico, sino usar un calibrador.

Yo no compré uno de plástico; agarré una caja de cartón de los pañales de mis hijos, corté un círculo perfecto de 12 pulgadas (que es el tamaño estándar de globo de látex para casi todo) y listo. Cada vez que inflaba un globo, lo pasaba por el agujero. Si pasaba rozando, estaba perfecto. Si se atoraba, le sacaba aire. Es una herramienta de cero pesos que hace que tus arcos dejen de parecer una fila de uvas de diferentes tamaños y se vean como algo por lo que alguien realmente pagaría.

Hablando de aprender estos trucos que parecen bobos pero te ahorran horas, hace poco escribí sobre mi experiencia real con el curso de Samantha para decoraciones de Halloween, y ahí menciono cómo incluso sin ser experta, esos detalles de medición cambian todo el resultado final.

Calibrador de globos casero hecho de cartón midiendo un globo amarillo

Calidad del material: No todos los globos son iguales

Al principio yo compraba las bolsas de globos que venden en el súper o en las tiendas de materias primas baratas. Gran error. Una tarde calurosa de mayo, estaba terminando una guirnalda orgánica y, de la nada, empezaron a tronar uno tras otro. El calor de Guadalajara no perdona y el látex corriente se expande y se revienta en segundos.

Ahora trato de buscar marcas que usen látex de buena calidad, que además de ser 100% biodegradable porque viene de la savia del árbol Hevea brasiliensis, aguanta mucho más la manipulación. Si vas empezando, te recomiendo revisar cuáles son las mejores marcas de globos de látex para arreglos de cumpleaños duraderos, porque no hay nada más triste que llegar a la fiesta y ver que tu arco ya está a la mitad porque se desinflaron los globos chafas.

Incluso con buen material, hay que tener cuidado. Todavía me acuerdo del susto ensordecedor cuando un globo de 36 pulgadas estalla justo frente a mi cara por no usar calibrador y querer inflarlo "al tanteo". Casi me da un infarto y terminé con el oído zumbando toda la tarde. Desde ese día, respeto los límites de cada tamaño.

Globos de látex de alta calidad en tonos dorados y blancos

Cinta de montaje y puntos de pegamento

Para las que no queremos andar cargando estructuras pesadas de metal, la cinta de polietileno con agujeritos (la famosa tira para arcos) es una bendición. Metes el nudo del globo en el hoyito y vas formando la tira. Pero el verdadero toque profesional lo dan los puntos de pegamento o "glue dots".

Cuando ya tienes tu base de globos grandes, usas los puntitos para pegar globos más pequeños en los huecos. Eso es lo que le da el look "orgánico" que tanto piden ahorita en Instagram. Es como ir rellenando un rompecabezas. Solo ten cuidado de no pegarlos en paredes con pintura vieja porque te traes todo el acabado cuando quitas la decoración, y créeme, no quieres que una vecina te reclame por la pintura de su sala.

Reflexiones de una mamá que ya no le teme a los globos

Mirar el resultado final de una guirnalda orgánica bien hecha, con sus colores bien combinados y su forma equilibrada, me hace pensar en lo mucho que he avanzado desde que solo inflaba globos con la boca para los cumples de mis hijos. Al final, las herramientas correctas, como un buen inflador de 600W y un simple calibrador de cartón, compensan mucho la falta de cursos formales o de títulos pretenciosos.

Guirnalda de globos orgánica en colores pastel sobre un marco de puerta

No necesitas una bodega llena de equipo profesional para empezar a ganar un dinerito extra los fines de semana. Lo que necesitas es paciencia para aguantar el olor a látex, dedos que no se rindan al primer nudo y la humildad de aceptar que a veces un globo de 36 pulgadas te va a explotar en la cara para recordarte que siempre hay algo nuevo que aprender. Si yo pude pasar de arruinar tanques de helio a montar eventos que hacen sonreír a los peques del barrio, cualquiera con ganas de chambear puede hacerlo también.

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